Entre las infraestructuras críticas se cuentan, por ejemplo, el suministro de energía y agua, las redes de transporte y telecomunicaciones, así como los centros sanitarios y las empresas industriales centrales. La ciberseguridad suele estar en el punto de mira. Sin embargo, el acceso no autorizado a edificios, propiedades inmobiliarias y áreas sensibles también supone un riesgo considerable, con consecuencias potencialmente graves para la seguridad de los suministros y las operaciones. Ante este escenario, los operadores deben revisar y adaptar sus conceptos de seguridad con frecuencia. Precisamente con proveedores de servicios cambiantes, diferentes grupos de usuarios y una alta rotación de personal, los sistemas mecánicos, a menudo, no dan abasto.
La directiva NIS-2 aumenta aún más los requisitos de seguridad
Los sistemas de cierre electrónicos como blueEvo de Winkhaus ofrecen ventajas en este sentido: permiten una gestión centralizada de los derechos de acceso, ajustes rápidos en caso de cambios de personal y una documentación transparente de todos los eventos de acceso. Con ayuda del software BE blueControl, las autorizaciones se pueden controlar de forma diferenciada temporal y espacialmente. En caso de pérdida de llaves, el medio de identificación se puede bloquear de inmediato, sin tener que sustituir el hardware de forma costosa. Gracias a los denominados Virtual Network Hubs, los cambios se aplican al momento sin esfuerzo manual.
Además, la directiva europea NIS-2 aumenta los requisitos de seguridad de las instalaciones críticas. Los operadores deben demostrar que están tomando las medidas adecuadas para protegerse contra actos de sabotaje físicos y digitales. Los sistemas de control de acceso electrónico pueden ayudar a implementar estas especificaciones de forma eficiente. blueEvo convence tanto por su software como por su robusto hardware: gracias al montaje enrasado, los cilindros, manillas y lectores de acceso soportan incluso cargas mecánicas elevadas e intentos de manipulación.